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Pasito a pasito


No es nada nuevo que hay que hacer ejercicio, pero de un tiempo para acá además de decirnos por todos lados lo importante que es tener una alimentación variada se nos aconseja realizar algún deporte.

Estas recomendaciones no se hacen por gusto si no porque nos van a permitir llevar una vida mejor y más sana; no quiero entrar a valorar los beneficios físicos que conlleva pues muchos ya los sabemos o los imaginamos, por otro lado estos no se dan únicamente a nivel físico sino que también se producen a nivel psicológico.

Todos y todas hemos oído alguna vez “mente sana en cuerpo sano”. Pero aún así y sabiendo que el deporte resulta beneficioso hay muchas personas que no lo practican o dejan de hacerlo.

Cada persona es un mundo y tiene sus propias razones: puede haber gente que por temas de lesiones no lo practiquen, otros porque no encuentran el momento del día para hacerlo y así con infinidad de causas. Pero también es cierto que a veces las ideas que generamos, o nos surgen, son las que nos impiden llevar a cabo ese esfuerzo físico, nuestras barreras mentales.

Cuántos hemos dicho “mañana empiezo” y nunca vamos o incluso cuando finalmente iniciemos, solo vamos el primer día y después dejamos de asistir. Cuando tomamos la decisión nos encontramos muy motivados y con unas expectativas claras —ser más sanos, perder peso, tonificar, etc… el problema surge cuando no se obtenemos los resultados esperados.

Al empezar a hacer ejercicio no se suele tener la condición que esperábamos, no se suele perder peso incluso se gana algún kilo, y claro esto qué nos lleva a pensar: “Yo me sacrifico una hora sudando la gota gorda y voy y engordo” “Esto no me está sirviendo de nada…” Todas esas frases que nos decimos van matando nuestras motivaciones iniciales, ya que no estamos viendo progresos hacia nuestro objetivo marcado; quede claro que son normales y lógicas, pues si yo quiero perder diez kilos y me apunto al gimnasio y subo dos, pensaré que estoy haciendo algo mal y dejaré de ir.

El problema es que si dejamos que nuestros pensamientos nos desmotiven no lograremos nuestros propósitos; a veces nos marcamos metas muy grandes o mal enmarcadas temporalmente, y el deporte como todo en esta vida es pasito a pasito.

En algunas ocasiones no es que nos marquemos metas ambiciosas, si no que las vemos gigantes. Percibirlas como gigantes e inalcanzables nos va a desmotivar, llevándonos a abandonar el intento; entonces surgen ideas del tipo “Es imposible” o “yo no puedo con eso”.

Está claro que si nosotros valoramos nuestro objetivo como inalcanzable no lo vamos ni a intentar, pero para esto aplicaríamos la misma solución: adaptar la meta a cosas que viéramos factibles, es decir, el pasito a pasito.

Sin haber corrido nunca previamente no puedo pretender participar en una maratón, pero si puedo plantearme correr primero una carrera de tres kilómetros, luego de cinco, de diez y así ir avanzando poco a poco hasta llegar a correr los 42 kilómetros de una maratón.

Clarifiquemos juntos tus barreras mentales y así pasito a pasito llegaremos!!


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Millet, Col. Extremadura Insurgentes, Ciudad de México. Junto al parque hundido

 

 

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